Artículos técnicos

AVANCES EN EL USO DE NUEVOS PIGMENTOS EN RETARDANTES DE LARGO PLAZO

- Articulos Técnicos

Vicente Mans y Sheila Espasa. Comité Defensa contra Incendios Forestales

 Las propiedades de estos productos ofrecen un amplio rango de aplicación en diferentes escenarios, utilizándose tanto de manera directa (ataque al frente activo del incendio) como indirecta (ataque alejado del frente de llamas),  en aplicaciones preventivas como vías férreas, quemas controladas o protección de zonas que se encuentren en la interfaz urbano forestal.

En los últimos años, la formulación de este tipo de retardantes de largo plazo ha sido estudiada con el objetivo de adaptarla a las características que presentan los nuevos escenarios donde debe atacarse un incendio. Los incendios de interfaz son los que más riesgos presentan en cuanto a la pérdida de vidas humanas y materiales (1), y es en estos lugares donde se concentran la mayoría de los esfuerzos de los medios de extinción (2). En este tipo de incendios se entremezclan el terreno forestal con las zonas edificadas como viviendas, establecimientos agrícolas, etc. Se caracterizan por las múltiples interacciones e intercambios entre ambas zonas (3). El territorio de interfaz es muy susceptible de ser afectado por incendios forestales, pero al mismo tiempo constituye una fuente de peligro (4), pues se trata de un ámbito donde las probabilidades de ignición por causas humanas son mucho más frecuentes (5). Del mismo modo que se han adaptado los manuales y procedimientos de actuación en estas zonas, también es necesario adaptar los retardantes de largo plazo para su utilización en este tipo de incendios.

El principal cambio con respecto a los retardantes de largo plazo clásicos, ha sido el desarrollo de un nuevo sistema de pigmentación/coloración. La efectividad y las propiedades físico-químicas del retardante no se ven afectadas por este cambio. Cuando se realizan las aplicaciones de estos productos, principalmente aéreas, es muy importante que los pilotos y el personal de tierra sean capaces de visualizar fácilmente dónde se están realizando las descargas, para poder continuar una línea de aplicación formando un cortafuegos químico. La adición de sistemas de pigmentación proporciona esta capacidad de diferenciar la zona tratada de la no tratada.

Los pigmentos son moléculas químicas que reflejan o transmiten la luz visible o hacen ambas cosas a la vez. El color de un pigmento depende de la absorción de ciertas longitudes de onda y de la reflexión de otras. En los retardantes clásicos se utilizan pigmentos como el óxido de hierro, que proporcionan color rápidamente, pero que una vez realizada la descarga el color permanece permanente o semipermanentemente sobre la superficie aplicada (vegetación o edificios). La permanencia de esta coloración origina que los edificios queden manchados y, dependiendo de la superficie afectada, sea complicado de limpiar. Esto genera que los trabajos de limpieza que deben realizar los propietarios de las casas afectadas sean dificultosos y, en ocasiones, no se termine de limpiar totalmente la zona afectada.  Por este motivo se han buscado otro tipo de pigmentos para adecuarlos a las nuevas aplicaciones en incendios de interfase. Se comienza la utilización de los llamados pigmentos fugitivos o fotosensibles. Este tipo de pigmentos permanecen visibles tras su aplicación de la misma forma que los óxidos de hierro de los retardantes clásicos pero, tras un tiempo máximo de treinta días, la pigmentación desaparece por la exposición a la radiación de la luz ultravioleta dejando la superficie del color original. Por tanto, el impacto del uso de retardantes se minimiza en estas zonas.

Como método de ensayo para  determinar  la permanencia de la coloración de los retardantes se realizaron experiencias de campo. Para ello se seleccionó el lugar adecuado para llevarlo a cabo y las condiciones meteorológicas favorables. Se delimitan dos parcelas donde se pueda aplicar el producto en varios tipos de superficies: material vegetal, tierra y piedra para ver la evolución del pigmento con el tiempo en todos ellos. Se aplican los retardantes con relación 1 l/m2 con mochila extintora, tratando la primera parcela, la situada a la izquierda, con retardante clásico con óxidos de hierro y la segunda parcela, la de la derecha, con pigmentos fugitivos. Inicialmente se obtiene buena coloración en las dos áreas y en todos los materiales ensayados (fotrografía 1). Transcurridos once días se observa como los óxidos de hierro mantienen su color mientras que el pigmento fugitivo ha perdido gran parte de su coloración (fotografía 2), llegando a los 30 días a desaparecer completamente.

   La fórmula final de este nuevo retardante de largo plazo, ya está siendo utilizada por distintas comunidades autónomas, estando todavía sometida a una valoración final. Los primeros resultados están siendo satisfactorios. Como se puede observar en la fotografía 4, el producto una vez mezclado en las proporciones recomendadas de dilución y después de un tiempo de vuelo (entre 3 y 15 minutos) tiene un color más rojo y brillante que los retardantes basados en óxidos de hierro.

 

Además con la incidencia de la luz producida por el incendio, la intensidad de la coloración se ve favorecida, siendo más sencilla su visualización desde lugares cercanos a las descargas como se puede observar en la fotografía 4. El color adquirido por la disolución es más llamativo que el de los pigmentos clásicos.

Las líneas formadas por las descargas adquieren sobre el terreno una buena visibilidad a gran distancia, apreciándose claramente las zonas tratadas con el producto. La visibilidad de los pilotos sobre las líneas realizadas es muy buena, como ocurría con los retardantes que utilizaban pigmentos de óxidos de hierro, por lo tanto es una ayuda para la creación de líneas de defensa como en la fotografía 5. Como se puede apreciar la efectividad del producto no varía con el cambio de pigmento, cumpliendo sus funciones de extinción como se espera. Cuando se deposita sobre la superficie forestal podemos ver que en los primeros días la coloración es muy visible. (Fotografía 6). Se toma una nueva fotografía en la misma zona (fotografía 7) pasados doce días desde la aplicación. Se puede observar como la coloración inicial ha disminuido considerablemente, llegando incluso a desaparecer en algunas zonas. Se observa una ligera coloración en la zona menos expuesta con la luz ultravioleta como es la zona baja de la vegetación y la tierra cercana a esta vegetación. Pero pasados treinta días la coloración desaparece completamente sobre el terreno. 

 

Para concluir, podríamos decir que el futuro de estos nuevos pigmentos es bastante prometedor, ya que, gracias a ellos obtenemos un mejor visibilidad de las zonas tratadas y una mayor velocidad de autolimpieza, lo cual es una gran ventaja tanto medioambiental como estética, y todo ello sin perder su capacidad extintora.

BIBLIOGRAFÍA

(1) Técnicas de extinción y liquidación de IIFF con instalaciones de agua. Autoprotección e intervención en la interfase. Raúl Quílez /José Ramón Goberna

(2) Manual de extinción de grandes y peligrosos incendios forestales. Enrique Martínez Ruiz, 2011

(3) Forests at the wildland-urban interface: conservation and management. Vince et al. , 2005

(4) Empleo de técnicas de regresión logística para la obtención de modelos de riesgo humano de incendio forestal a escala regional. Vilar del Hoyo et al., 2008

(5) Las interfaces urbano-forestales: un nuevo territorio de riesgo en España. Luis Galiana Martín, 2012

Participación en organismos:
Nacionales:
Internacionales: